Por: Roberto Gómez Junco
(Desde Cancha – Reforma.com)
Es indudable que a la Final llegaron los dos mejores equipos del torneo, algo que no siempre sucede en nuestro balompié.
Si nos atenemos al futbol que cada equipo ha desplegado a lo largo del torneo, resulta incuestionable que Toluca y Cruz Azul han sido los mejores.
Los que más consistencia han manifestado, y mayor capacidad para jugar en cada instancia como en cada instancia debe jugar el que pretende seguir avanzando y quedarse con el título.
Sin embargo, quien no llegara a esa conclusión tras observar y analizar el futbol jugado por cada contendiente, podría llegar a ella ateniéndose a la frialdad de los números.
Porque al terminar la Fase de Clasificación San Luis fue el superlíder con 29 puntos, seguido por Toluca y Atlante con 27, y por Pumas, Cruz Azul y Tigres con 26. Pero si a esos números a lo largo de 17 jornadas les añadimos los dos partidos que cada equipo jugó en los Cuartos de Final, entonces, tras 19 jornadas, en la imaginaria tabla quedaría el Toluca con 31, el Cruz Azul con 30 y el San Luis con sus mismos 29 puntos, alcanzado en ese tercer sitio por el Atlante.
Y si al terminar esa instancia de la Liguilla el Toluca y el Cruz Azul ya habían sido los mejores incluso en lo que a productividad se refiere, en las Semifinales ratificaron tal condición superando con claridad a sus respectivos adversarios.
Algo que no siempre se produce, porque el sistema de competencia suele propiciar que algunos equipos avancen en la Liguilla sin merecerlo, y hasta se puede hablar de campeones que lo fueron sin desplegar mejor futbol que los demás.
Por eso es buena noticia que ahora sí hayan llegado a la Final los mejores, y por eso Toluca y Cruz Azul merecen toda la atención en estos momentos, aunque otros equipos aspiren a acaparar las notas con su "futbolito de estufa".
Como el América, en donde a la desmantelación del plantel con muy poco ingenio le llaman "reingeniería" para apantallar y no llamarle "reestructuración" de lo que no han estructurado.
O como el Guadalajara, cuyo margen de maniobra es tan reducido que sólo puede aspirar, por ejemplo, a un regreso de Salcido con el que saldrían ganando tanto el jugador como el equipo.
O como el Necaxa, que se refuerza con jugadores antes de avisar quién será su técnico; o como el Puebla, otro de los equipos inmersos en la problemática del descenso que asustado con lo mismo cambia de directiva para que ésta cambie de técnico y éste de jugadores.
O como los Tigres, a los que afortunadamente se les ha cerrado la cartera de Cemex; o como el Monterrey, en donde al parecer le han abierto a La Volpe, increíblemente, la cartera de Femsa.
Mientras juegan a que arman sus equipos los que no supieron jugar en la cancha, quienes mejor lo han hecho están en la Gran Final.
Para redondear la más elemental "justicia futbolera", sólo resta esperar que en ella se imponga el que mejor juegue.
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