Señoras y señores: el futbol está prostituido. Lo que pasó con un equipo de historia, de leyenda, de señorío, de la capacidad ganadora que ha tenido el Real Madrid, es indignante; lo que hizo su presidente Ramón Calderón no se puede permitir. Lo primero es la renuncia y después vendrán las averiguaciones, pero llegar así a una asamblea de socios en un club tan importante, el número 1 de la FIFA del siglo pasado y uno de los mejores del mundo, con grandes jugadores y con un presidente que puso ladrillo a ladrillo el campo del Real Madrid, don Santiago Bernabéu, es indignante. Se tiene que ir.
Qué pena que en México eso no suceda, que los clubes no tengan socios, que los presidentes hagan lo que quieran, que firmen pactos de caballeros, que decidan cómo tienen que hacerse las cosas y cómo las televisoras, en un momento determinado, dictaminan a los empleados de la FMF, sean quienes sean, les ordenan abrir cuotas de jugadores cada seis meses para fortalecer a los equipos por si acaso les fue mal.
La globalización mundial, el capitalismo hundido, las bolsas del mundo por la senda de las pérdidas, los efectos de la crisis económica y financiera se sienten en todo el mundo, pero no en el futbol.
Hoy, el amor a la camiseta es una simple metáfora olvidada, el brillo de los jugadores símbolo se ha acabado, de los que recuerdo Pelé, Bobby Charlton, George Best, Beckenbauer, Butragueño, Sanchís, Maldini, Del Piero, Mazzola, Guardiola, Chava Reyes, “Tubo” Gómez, Sepúlveda, Alfredo Tena y algunos otros, no cambiaron más de una vez su camiseta.
Es culpa de los jugadores, de los clubes, la ley de oferta y demanda, ausencia de grandes figuras, dinero, mucho dinero. Con jugadores como Cuauh-témoc Blanco, el futbol perdió totalmente su romanticismo y se convirtió en un negocio.
Magnates, jeques, millonarios advenedizos, promotores sin escrúpulos, hoy los futbolistas marcan un gol, besan la camiseta y en 6 meses hacen lo mismo con otra playera. El éxito es coleccionar camisetas para el retiro y acumular la mayor cantidad de dinero por los traspasos. Es culpa de todos, incluyendo la jerarquía máxima, la FIFA, que permite todo.
Empieza una Liga más del futbol mexicano. Esperemos que por lo menos tenga un poco más de calidad que la anterior.
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