Por: Washington Cucurto
Antes de comenzar este comentario sobre el Corinthians, quiero hacer un comentario no positivo, en cuanto al poco tino de los organizadores al hacer ingresar a dos equipos mexicanos a esta altura del torneo.
Mientras los demás equipos pelearon por clasificar, se esforzaron al extremo, y han tenido en muchos casos que afrontar dos competencias (torneo local y Copa), de pronto el Chivas y el San Luis aparecen como paracaidistas empujados por una mala negra de la Confederación que organiza el certamen.
¿Está bien que dos equipos aparezcan a esta altura? ¿Y si llegan a instancias decisivas no caerá sobre ellos el manto prejuicioso de que fueron favorecidos?
Todos sabemos lo que cuesta jugar al fútbol y como muchos equipos muestran sus limitaciones exasperantes y empujados por los compromisos juegan como pueden. Hacen lo que pueden.
Pese a todo, ganan o pierden en la cancha y cada uno merece estar donde está. Esto es indiscutible. ¿Podremos decir lo mismo de Las Chivas y de San Luis?
Francamente, no. Hay algo de injusticia en todo este proceder. Sobre todo porque San Luis y Chivas, ingresan al torneo empujando a los dos peores segundos. Le quitan el lugar a dos equipos por este proceder imbécil de los organizadores.
Además los hacen enfrentarse a equipos tan bravos como Vélez y Estudiantes de La Plata. ¿A quién le queda la menor duda de que no saldrán indemnes ante semejantes rivales? ¿Soy un estúpido al malpensar que a Chivas y a San Luis, los meten a esta altura de la Copa para sacárselos de encima y hacerlos jugar cuando no tienen chances?
Entiendo que, de alguna forma, hay que recompensar al fútbol mexicano, pero no de esta manera tan burda. Hablemos con franqueza: lo que no fue capaz de hacer la Gripe A, ahora lo hacen los organizadores de esta edición de la Copa Libertadores.
Creo que la mejor manera de subsanar un error, o premiar a un equipo por tal o cual razón, no es colocarlo en una zona de privilegio, sino hacerlo jugar a la par de todos los demás. Ser justo con él y darle dignidad. No someterlo al escarnio o la risotada conjunta del mundo deportivo.
Las Chivas y San Luis, debieron jugar la Copa desde su inicio, como todos los demás equipos; que ingresen ahora, es una verdadera burrada de la dirigencia, tanto de los clubes como de las Confederaciones de fútbol.
Hay ideas, procedimientos, modos de actuar o hacer política de los dirigentes de nuestro fútbol sudamericano que parecen de tiempos precámbricos y salvajes, donde los hombres todavía no piensan y se dejan llevar por tontos impulsos chapoteros.


