Por: Roberto Hernández Jr.
El anuncio en Brasil de que Tigres acepta pagar cinco millones y setescientos mil dólares por la carta del Cardoso del Flamengo nos habla de la inversión récord en la historia del futbol regiomontano en la suma que se paga por un futbolista profesional.
Ni Chupete ni Kikín se le acercan a la suma y todo lo que alrededor conlleva la compra de este joven que tiene que ser muy bueno para hacer méritos a que suene la calculadora en tan sorprendente forma.
Esta compra va sobre la palabra de Martínez de la Torre y Daniel Guzmán. El primero apoyando al segundo.
Todavía no tenemos mayores datos de este joven del Flamengo.
Salvo que, mañana lunes se sientan los dueños de la carta del brasileiro para ver todos los beneficios del ofrecimiento de Tigres y las condiciones de la paga que beneficiará a unos inversionistas ricos del estado de Guanabara que invierten su lana en jóvenes valores y que se la juegan con las esperanzas de las fuerzas inferiores.
Flamengo sólo tiene el 10 por ciento del valor de la carta; el otro 90 corresponde a una compañía de promotores de futbolistas que tienen de todos colores y tamaños para surtir al que se pueda.
Éste viene siendo muy joven, hay muchos años por delante para sacarle jugo a los servicios del jugador.
Los riesgos que se corren, que siendo tan joven, la gran ciudad se lo coma, que no se adapte, que no aguante el peso del Volcán. Aunque juega en El Gigante de Maracaná, allá apoyan y ven por el jugador, aquí el reventadero es mortal.
Que no se meta en problemas de faldas porque las novias ocasionales son peligrosas y listas para sacar el dinero a los inexpertos futbolistas o que sueñe con irse a Europa como muchos otros y se distraiga de la actividad con Tigres.
Pero de que hay lana, hay lana.



Nuestro futbol en Monterrey es muy malo.