Por: Alberto García Aspe
Es cierto que los Pumas de la UNAM por fin salieron de la mala racha y consiguieron una victoria en Ciudad Universitaria (sufrida, pero, al final justa), sin embargo, esto no quiere decir que la situación actual del equipo sea la mejor. Tal vez puedan calificar en este torneo por hallarse en el “grupo de la muerte”, que más bien parece grupo de los muertos, por ser el peor del torneo, pero eso no significa que Pumas esté funcionando de acuerdo a lo que siempre ha sido y a lo que representa esta institución.
Para empezar, Pumas siempre se ha caracterizado por ser una cantera de jugadores mexicanos. De ahí han surgido grandes jugadores que le han dado mucho a la institución y al futbol mexicano. Hoy eso ya no existe. No sé si porque no existan esos jugadores o porque no se atrevan a debutar a esos jóvenes y darles la confianza que se requiere.
Siempre hubo en Pumas jugadores de mayor edad que salían porque ya traían abajo a otros que venían empujando fuerte y que ya estaban preparados para debutar. Hoy en día veo a un Efraín Juárez o Efraín Velarde que se han ganado su lugar y están haciendo bien las cosas. Pero no me explico porqué no juegan regularmente, por ejemplo, Pablo Barrera y Fernando Morales, si cuando lo han hecho responden y demuestran que pueden. En cambio, se trajo a un delantero de más de 30 años como Juan Carlos Cacho, que no ha funcionado en Pumas y se tiene además a Dante López, Martín Bravo y a Francisco Palencia, cuatro delanteros (dos extranjeros y dos mexicanos), pero ninguno de la cantera que pueda quedarse con el puesto. ¿Será que no hay? O más bien que no se quiere dar oportunidad a los jóvenes.


